lunes, 14 de noviembre de 2016

El pendenciero contra la dama

(noviembre 2016)






La guerra en medios se declaró como nunca antes: (casi) todos contra Trump

La pasada contienda electoral en Estados Unidos fue atípica y tortuosa. La presencia de un actor disruptivo, nada habituado a los moldes tradicionales de la política estilo Washington sacudió las estructuras de un sistema que muestra sus límites en materia de efectividad.

También fue la prueba de que en el imaginario estadounidense existe una gran capa de ciudadanos molestos con sus políticos tradicionales, hartos de ser los eternos paganos de las estrategias neoliberales, que de paso sueñan con vivir en el país más poderoso de la Tierra, capaz de dictar la agenda mundial con total soberbia, así sea a bombazos nucleares.

El maistream de los medios de comunicación, las cúpulas ilustradas de académicos y aún los ortodoxos de Washington (incluidos los líderes del Partido Republicano) se opusieron todo el tiempo al candidato frívolo, grosero, misógino, racista, capaz de mentir y contradecirse sin ningún recato ni remordimiento… quien sin embargo encantó a una masa de gringos iletrados que no fueron a Harvard o Yale, que son fanáticos de las películas de Jonah Hill o Adam Sandler y que ciertamente perdieron empleos por efectos de la globalización de los mercados laborales. Por desgracia pudo más esta visión que la ilustrada.

Estados Unidos sale de esa elección como un país polarizado, similar al México de 2006, donde un candidato heterodoxo, soberbio pero carismático, puso en duda la legitimidad electoral sin ninguna evidencia, pero con fuerte respaldo moral de quienes desean un cambio.

Las comparaciones con los candidatos populistas (uno de derecha estadounidense y el otro de izquierda mexicano) no se hicieron esperar, aunque ciertamente son más sus diferencias que sus similitudes.

La dama no la tuvo fácil frente al pendenciero porque tampoco era la candidata ideal. Carente del carisma de Obama, ella representó lo políticamente correcto del statu quo de Washington que la gente rechaza. Nada contundente, reiterativa en sus discursos y con lados débiles que sus oponentes fueron insistentes en atacar (correos electrónicos fuera de los esquemas de seguridad nacional, marrullera contra su oponente Bernie Sanders, un marido con pasado infiel, etc.). Parecía la menos peor de las opciones.

Y, sin embargo, las lecciones en materia de comunicación y mensajes que dejó esta contienda son abundantes. Tan caricaturesco fue el empresario mogul que sus acciones, discursos y videos ya han sido celosamente atesorados por las empresas de comunicación política e imagen pública del mundo.

Son desde ahora el ejemplo de lo que no debe hacerse, de lo que no debe decirse, de lo que no hay que denotar, de lo que no se debe transmitir... a menos, claro está, que el target de la campaña sean las clases media y baja poco ilustradas, los inconformes, los que no razonan las propuestas, los que gustan del candidato macho, los que quieren mano dura.

No todo será tirado a la basura. Imaginemos a un candidato populista, de derecha, pero más presentable, guapo, joven, con ciertos límites al referirse a sus oponentes o a las mujeres y tantita más corrección política. Con algunos ajustes, el pendenciero podría convertirse en un candidato arrasador; el Anticristo, dirían algunos.

Por lo que a la dama se refiere, la reflexión de los cabilderos y políticos tradicionales de Washington es si el sistema aguantará a otro candidato aburrido y del statu quo dentro de cuatro años.

La campaña electoral estadounidense fue cansada aún para los que no somos ciudadanos de ese país, pero que sabíamos que ese voto podría afectarnos de muchas maneras.







(Publicado originalmente en revista El Constribuyente https://www.elcontribuyente.mx/articulo/75/el-pendenciero-contra-la-dama )


domingo, 13 de noviembre de 2016

(29 noviembre 2015)




Agenda Pública del 29 de noviembre de 2015

Mario Campos y Gabriela Warkentin platican sobre la orden de aprehensión contra Arturo Escobar acusado de delitos electorales; las grillas entre los aspirantes a candidatos presidenciales: Ricardo Anaya, López. Alejandro Jiménez habla del Derecho al Olvido y su ejercicio en México.
(9 julio 2016)










Entre Paréntesis (Ibero 90.9)

(11 noviembre 2016)








En cabina de Radio Ibero 90.9

"Estamos viendo una pérdida de gobernabilidad generalizada en México" (entrevista en NTN24, de Colombia)

(1 agosto 2016)







Las FARC y nuestros grupos guerrilleros


(23 junio 2016)




Cuando hoy las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmen con el gobierno colombiano el fin del conflicto armado, estarán notificando a Colombia y a sus tropas el fin de las FARC como guerrilla. El acuerdo acaba con una guerra de 52 años que enfrentaron 11 presidentes y 13 gobiernos desde 1964.



¿Esto qué representa para los grupos armados que se mantienen activos en América Latina, sobre todo en México? Equivale a lo que en su momento también fue para ellos la desaparición de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín: no su fin automático, pero sí un fuerte momento de reflexión sobe la pertinencia de la vía armada para combatir al Estado burgués con el esquema de guerra de guerrillas al estilo Che Guevara.

Grupos guerrilleros como el Ejército Popular Revolucionario (EPR), que datan de aquellos mismos años sesenta, con siglas que han ido de la Unión del Pueblo al Procup, han vivido las transformaciones de un mundo que ha ido a contracorriente de lo que pregona su programa revolucionario: el ideal de un gobierno comunista encabezado por la clase trabajadora, tras una guerra armada que enfrente a la clase en el poder con la obrera.

Aun así estos grupos se mantienen en la lucha, o cuando menos en la clandestinidad, con una base social limitada a algunos miles de simpatizantes, realizando esporádicas acciones armadas para financiarse, emitiendo encendidos comunicados antisistémicos y esperando el momento idóneo en que existan las condiciones sociales para lanzarse a la ofensiva final, que no se ha dado en 50 años.

Cuando cayó el Muro, en 1989, los grupos guerrilleros mexicanos de corte socialista se encontraban ya debilitados y encapsulados en las regiones más pobres del país: Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas. Aunque fue en este último estado donde se daría en 1994 el alzamiento indígena zapatista, con 10 días de enfrentamiento armado contra el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, después de los cuales el EZLN se convertiría más en un símbolo y  movimiento social, que en una guerrilla propiamente dicha.

Éste fue quizá el último espacio reciente en la historia de México en que las fuerzas armadas populares hubieran podido unirse en un alzamiento, pero no lo hicieron: no tuvieron ni la fuerza, ni la disposición para unirse. Se les fue la oportunidad. Los más duros y radicales se mantuvieron en la montaña, esperando “su” momento.

La claudicación (y fracaso) de las FARC seguramente será vista por nuestros grupos armados como un accidente de la historia que no modifica las inevitables leyes del marxismo. En el país siguen manteniéndose las condiciones de pobreza generalizada, el neoliberalismo exacerba la marginación, el Estado reprime a los disidentes, hay impunidad y corrupción. ¿Cómo no luchar por un México socialista? Como sea, las FARC se habían desgastado, unido al narcotráfico, olvidaron principios revolucionarios básicos. ¿Por qué habría de renunciarse ahora a la revolución si en lo que se embarcaron fue en una larga marcha como la de Mao?

Todo suena lógico, salvo que la realidad va en otro sentido y los hechos no pueden ser ignorados. “Si la realidad no cuadra con lo que pienso, peor para la realidad”, decía con genial ironía Carlos Monsiváis.

Hace dos años, en Beijing, capacitadores políticos del Partido Comunista chino se me quedaron viendo primero muy serios y después divertidos, cuando les pregunté qué opinaban de los grupos guerrilleros latinoamericanos de filiación maoísta (Sendero Luminoso y dos grupúsculos mexicanos). “Vamos hombre, ni aquí creemos ya en Mao”, me espetaron.

Hoy es, pues, un día de seria reflexión para nuestros grupos armados.
 





(Texto publicado originalmente en Nexos  http://www.nexos.com.mx/?p=28704 )

¿Narcoguerrillas infiltradas en enfrentamientos de Oaxaca? (W Radio)



(21 junio 2016)




http://wradio.com.mx/programa/2016/06/21/asi_las_cosas/1466531102_793268.html


Alejandro Jiménez Martín del Campo, especialista en guerrillas charla con Javier Risco y Karla Iberia Sánchez sobre los grupos radicales involucrados en las marchas magisteriales

Análisis de El Chapo en Argentina. (NTN24 de Colombia)






video





Un análisis del extraño logo de Miguel A. Osorio Chong (El Financiero TV)






La #RecomendacionDeHoy


Papa Don't Take No Mess(James Brown)- Old E Allstars@Rex Theater




Trump y la amenaza a nuestro turismo




Si Trump cumple todas sus promesas de campaña siendo presidente de EU, la relaciòn turística entre ambos países se antoja complicada por el prurito de cerrar las fronteras y hacer más difícil la entrada de mexicanos a su país.

Cada año viajan a EU 18 millones de mexicanos. En número redondos. Por turismo, por familia, por trabajo. De hecho, los últimos 3 años el crecimiento anual ha sido de 5% lo cual es mucho.

La derrama económica  es de 10,500 millones de dólares anuales, promedio. Un mercado nada despreciable para ellos.

Las propuestas Trump de cerrar fronteras y endurecer visado comprometerán los viajes a Estados Unidos.

Van a subir de precio de manera enorme para desincentivar viajes de musulmanes, latinos y mexicanos.

Quien quiera sacar visa para EU ahora tendrá que pasar un test ideológico para evaluar tus creencias. Tan subjetivo como eso. Quedará a discreción de un funcionario aduanal o de embajada si eres un terrorista en potencia.

Se quitaría progresivamente la visa para que en 10 años no las haya ya y cada vez que alguien quiera ir pase el test, bajo la idea de que la gente cambia y el pasado test ya no valga.

De manera indirecta, Trump busca bajar el comercio con México, aun de sus trasnacionales ubicadas aquí, por lo que propone subir aranceles a productos que vayan de México, lo que generará menos negocio y por lo mismo menos viajes de negocio.

A esto hay qye agregarle además un clima racista y discriminatorio contra los musulmanes y latinos, y contra los que hablen español. Que ya se están dando, por lo que de golpe se han incrementado las posibilidades de ser discriminado en lugares públicos y hasta agredido.

Trump despertó fuerzas latentes y ominosas de la sociedad estadounidense… y eso no ayuda al entendimiento entre los pueblos y por lo mismo afecta al turismo.

Puede ser que la industria turística gringa siga deseando e invirtiendo en el mercado mexicano, pero las condiciones políticas, si son como las planteó el candidato Trump pueden ser terribles.






(Apuntes para programa La Fórmula del Turismo, de Radio Fórmula, con Víctor Blázquez, sábado 12 de noviembre de 2016   http://www.radioformula.com.mx/perfil.asp)